Nació en Güira de Melena, La Habana, el 20 de Marzo de 1908. Sus padres eran natales de Islas Canarias. Pequeño aún Niceto, la familia trató de conseguir en Las Villas las tierras para plantar su estancia. No lográndolo se trasladó en 1920 a Oriente donde plantó su tienda de precarista en Juan Jutía, zona enclavada en un extremo del vínculo en Guantánamo, entre los pulpos latifundistas “Ermita Company”, Guantánamo Sugar y Lino Mancebo. El 24 de abril de 1946, una pareja de soldados del escuadrón 39 de Guantánamo al mando de un sargento que acompañado por un mayoral y varios civiles, llegó al bohío del campesino Niceto con la orden que abandonara inmediatamente con sus familias esas tierras, y con la amenaza de que si no lo hacían lo matarían. ¿Por qué ocurría esto? , pues sencillamente porque el terrateniente de La Maya, Lino Mancebo, tenía la vista fija en el valle de Juan Jutía y se hacía necesario el terror colectivo, que permitiera el éxodo de los precaristas y facilitara la compra a la Guantánamo Sugar de aquellas tierras , que esta había puesto en venta a los campesinos que la ocupaban atemorizada por el ímpetu que tomaban las luchas campesinas en Realengo 18, El Vínculo, Filipinas, Puriales, y todos aquellos alrededores.
Contando con la complicidad de la guardia rural y de sus matones, Mancebo dio órdenes de emplear todos los medios para desalojar a los campesinos. A esto se oponía Niceto y los demás precaristas. Los matones buscaron al otro día para ver si sus amenazas habían surtido efecto, pero el valiente campesino no se dejó intimidar, estaba dispuesto a defender si era necesario con su vida aquellas tierras que día a día abonaba con el sudor de su frente. Esta vez aparentando cordialidad, lo invitaron a ir al batey para discutir el asunto. Niceto temiendo caer en una trampa solicito la protección de una pareja del escuadrón # 15 y varios campesinos compañeros suyos.
Cuando estuvo frente a Lino Mancebo, “El Virrey de La Maya” , como le decían irónicamente los campesinos de la región este trató de intimidarlo para que abandonara su finca constituida por 4 caroes de tierra que Niceto condicionó y sembró de café en el latifundio de Mancebo y por lo que este se comprometió a pagar 150.00 $ por cada uno, al entrar en producción las mencionadas siembras (estos 4 caroes separados de su finca donde vivía y donde fue asesinado). Este se negó enérgicamente. La valiente actitud del campesino irritó a Mancebo que trató de agredirlo con una pesa, los soldados evitaron la agresión pero no detuvieron al terrateniente. Pasados varios días volvieron al bohío y en esa ocasión el no se encontraba, solo estaba su mujer, a la cual le dijeron: “Dígale a Niceto que suba. Lo vamos a picotear como a sus viandas”.
Al regreso su mujer le contó lo ocurrido. Corrió a sus siembras e indignado contemplo la destrucción de las mayas de plátanos, yucas, ñame, maíz, etc. El 17 de mayo. Niceto salió para sus plantíos con la guataca, llevaba a dos de sus hijos pequeños, pensando que sus enemigos no lo asesinarían en presencia de las criaturas, pero no como a las nueve y media de la mañana, desde el lindero de Mancebo, apareció una pareja de la guardia, acompañada de Pucho Mancebo. Niceto estaba guataqueando y para que ofreciera un mejor blanco lo llamaron, cuando este se levantó uno de los guardias apellidados Charón le hizo un disparo con el Springfield, Niceto no cayó, corrió la loma abajo hacia su casa gritando: “Mancebo y los guardias me han matado” El soldado con el rifle humeante lo seguí por si no caía, pero lo vio desplomarse en brazos de su mujer que loca lo alcanzaba. Tres día estuvo insepulto el cadáver de Niceto, y allí en Juan Jutía se congregaron indignados pidiendo venganza y hasta armas para pelear miles de campesinos de Maca Abajo, Filipinas, María Luisa, La higuereta, El vínculo, Realengo 18 y otros lugares.
Mas de 50 Kilómetros llevaron los campesinos a pié el cadáver de Niceto hasta el parque de Guantánamo, donde en una magna concentración campesina expusieron su disposición de luchar , junto a la memoria del caído hasta que no existieran quienes pudieran asesinar campesinos, con la frialdad del cazador que mata una paloma. Allí en el parque de Guantánamo, dijo Lino Alvares junto al mártir. “Si esto pasa en el Realengo 18 los asesinos ya hubieran sido ajusticiados”. Llamando de esta manera a los campesinos de Juan Jutía a unir fila en la organización y la lucha. Niceto dio con su muerte una victoria a la clase campesina ya que supo dar su vida por defender el derecho al trabajo de su tierra. Su acción y su nombre se convirtieron en bandera que enarboló el movimiento campesino desde su caída.
El 17 de mayo, como homenaje a su memoria, sería escogida por la Revolución para celebrar 3 hechos de relevante significación para las masa campesinas : La firme ley de Reforma Agraria, el día del campesino y la Constitución de la ANAP.