El Changüí, una llave musical al mundo lll
Decir en Guantánamo “Vamos a un changüí” es el equivalente en otra parte de Cuba a decir “Vamos a un guateque”. Pero, es en lo musical donde encontramos lo singular de este fenómeno socio-cultural, específicamente en sus instrumentos principales: el tres, el bongó y la marímbula.
El tres es el instrumento líder, sin él no hay changüí. Es el que plantea el tema, da pie a la entrada del resto del grupo, dobla la melodía que hace el cantante con los llamados “pasos de calle” (puentes entre una y otra frase), introduce la descarga y conduce al clímax de despedida. El tresero changüisero casi nunca pone acordes, pues su instrumento tiene esencialmente una función melódico- rítmica.
La segunda punta del “Triángulo de oro” del changüí es el bongó de monte, más grande y de sonoridad más grave que el de son y que, a diferencia de este, no mantiene un patrón estándar sino que permanentemente ejecuta repartos y acentuaciones muy similares al toque del premier de la Tumba Francesa y a lo que hace el “quinto” en la rumba. En momentos de clímax, realiza además, ciertos bramidos característicos.
Para cerrar el triángulo está la marímbula, casi extinguida en los formatos musicales cubanos y que en el changüí desempeña un papel fundamental, como especie de bajo, pero con afinación indeterminada. El diálogo bongó-marímbula, al que se suma el tres, da al changüí una riqueza extraordinaria donde la herencia africana es determinante. Junto a ellos, el guayo y las maracas mantienen un patrón regular muy cercano al toque del catá de la Tumba Francesa, como complemento del resto de los instrumentos. …(CONTINUARA)



