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PostHeaderIcon Reina de Honor cumple cien años

Rinden homenaje a la centenaria“Los próximos cien años continuaré bailando”, aseguró en su cumpleaños 100 Leonor Terry Dupuy, Reina de Honor de la Tumba Francesa Pompadour-Santa Catalina de Ricci, de Guantánamo, primera Obra Maestra Cubana del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad declarada por la UNESCO.

Leonor, nacida el 30 de junio de 1912, recibió el agasajo por su centenario, por parte de esa institución, adscrita al Centro provincial de la Música Luis Martínez Griñán (Lilí), y otras organizaciones sociales, frente a su modesto hogar remozado en el popular barrio de La Loma del Chivo, de esta ciudad, junto a la ribera oeste del río Guaso.

Aunque con diversos problemas de salud dada su edad, la monarca honorífica departió con los integrantes de la más que centenaria institución, cuya Reina actual y desde hace seis años es Justina Ofelia Jarrosay Jarrosay, y recibió diversas certificaciones conmemorativas y otros presentes de mano de funcionarios y vecinos de la barriada.

Aderezada por la tradición proveniente desde épocas coloniales, la celebración colmó el ambiente en la esquina de la calle Oriente y Jesús del Sol, donde radica el hogar de la homenajeada, a pocos metros de la sede de la relevante expresión patrimonial de las artes del espectáculo, con baile, canto y percusión, según el criterio de la organización cultural mundial.  

Proclamada en 2003 Obra maestra del patrimonio oral e inmaterial de la humanidad por la UNESCO, la Tumba Francesa es así llamada por la denominación del tambor africano y su expresión en las dotaciones de esclavos de colonos franceses que llegaron aquí tras la Revolución Haitiana.

La manifestación patrimonial se describe como un tipo de baile, canto y percusión muy animado que encarna uno de los vínculos más antiguos y perceptibles con el patrimonio afro-haitiano en todo el Oriente cubano.

El reconocimiento de la UNESCO señala que es el fruto de la fusión, en el siglo XVIII, de la música de Dahomey (África Occidental) y de bailes tradicionales europeos, especialmente franceses.

“La Tumba francesa —señala la fundamentación— llegó a Cuba con los esclavos haitianos, que fueron trasladados al archipiélago tras las revueltas de 1790. Los primeros testimonios escritos de esta tradición se remontan a los principios del siglo XIX. Fueron halladas en las plantaciones de café cerca de las ciudades de Santiago y Guantánamo”.

Por Víctor Hugo Purón Fonseca  / Fuente: Venceremos