La Guantanamera | 22 Fiesta a la Guantanamera: una policromática propuesta cultural

-22 Fiesta a la Guantanamera: una policromática propuesta cultural

22 Fiesta a la Guantanamera

( 26 Lecturas) 20 / 12 / 2018
Escrito por Jessica Elías Domínguez

Por vigésimo segunda ocasión trajo diciembre para los habitantes de esta villa-iris que conmemora su 148 aniversario, la Fiesta a la Guantanamera, la más significativa cita artística del año y que esta vez deparó una policromática propuesta para los más diversos gustos.


Este 2018 la festividad distinguió por la alternancia en la programación con las presentaciones de artistas foráneos y del patio. Por vez primera llegó al Guaso Ivette Cepeda, quien desde la emoción, el sentimiento y la cancionística cubana conectó con un público oriental, que aguardaba expectante por ella.

La intérprete destiló virtuosismo también junto a la bolerista Paula Villalón, al compartir escenario durante su último concierto en el Museo Provincial de Guantánamo.

La joven vanguardia artística estuvo de igual modo representada con el grupo de hip hop Charly Mucha Rima y Los Niches, mientras los adeptos de la música popular bailable disfrutaron al compás de las sonoridades de El Noro y Primera Clase.

No faltaron las notas más autóctonas gracias a Celso el Guajiro y su Changüí, el grupo Mitumba'o, Onda Cubana, Obbá Ilú Ará y otros exponentes del territorio. Por otra parte el tradicional recorrido de La San Lazarina convocó otra vez a los pobladores de la popular barriada de la Loma del Chivo, y de otras partes de la ciudad, de aquí y de allá, a ser participes de esta sincrética manifestación de la cultura guantanamera.

En esta veintidós entrega se articularon desde su diversidad las expresiones artísticas, como propuesta de un consumo cultural convergente, pues música, humor, artes plásticas y escénicas coincidieron en un contexto comunitario como el barrio del pintor Carlos Rafael González Barbán, espacio expositivo de su reciente muestra-personal Compartiendo; momento también de emotivas reverencias del pueblo y de las autoridades del gremio a la consagrada teatrista Maribel López Carcasés en sus 45 años de quehacer profesional en las tablas.

De este modo no fueron tan solo los convencionales liceos culturales de la ciudad, Teatro Guaso, Pabellón Guantánamo, Cine Huambo y sus espacios populares, los únicos sitios que acogieron las proposiciones del encuentro, sino que tuvo además una proyección comunitaria, algo que mucho agradecieron los nativos de esta urbe.

El acápite teórico se prestigió con la presencia del joven realizador Asiel Babastro, quien regresó a Guantánamo para socializar prácticas y tendencias contemporáneas de la creación audiovisual, en pos del posicionamiento de producciones autóctonas con una buena factura y atractiva estética, tanto en las plataformas tradicionales como digitales. Constituyó además el apartado académico una oportunidad para revisitar la integralidad artística-literaria del bardo Regino Eladio Boti, en las voces de investigadores aztecas y de la provincia.

México palpitó también desde el arte en este encuentro cultural, al ritmo del son jarocho interpretado en áreas citadinas por músicos y bailarines de la Escuela Veracruzana de Danza, elenco artístico que intercambió con artistas en el habitual Espacio Bajo la Ceiba, del Ballet Folklórico Babul.

Fue la Fiesta a la Guantanamera en su edición veintidós oportunidad para rememorar la impronta de Sara González, contenida en la muestra colectiva Sara sin ir más lejos, una compilación de grabados de importantes creadores del país, que se exhiben en el Consejo Provincial de las Artes Plásticas de esta tierra, que tantas veces acogió a la cantautora en la Jornada de la Canción Política.

En esta edición signaron la cita, superior a la ocasión precedente, el respeto casi en la generalidad a los horarios pactados, la coherente proyección organizativa del programa previsto, junto una marcada promoción cultural, sin duda utilitaria para la población y que este año fue mucho más perceptible. No obstante, no debe descuidarse el tema de la calidad del equipamiento técnico de sonido como complemento de las presentaciones artísticas, factor que mejoró en esta ocasión pero que puede perfeccionarse todavía.

Devino entonces esta veintidós Fiesta a la Guantanamera traducción fidedigna de la cotidianidad artística de los habitantes del Guaso, cuatro días de divertimento para el alma junto a artífices del patio e invitados que llegaron desde otras regiones del país y del mundo, con la pretensión de compartir nuestras esencias en ese Arcoíris de Posibilidades Culturales.


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